Conoce a Mauro Pompetti

Inventor. Escritor. Filósofo. Narrador de la memoria.

Mauro Pompetti (nacido el 28 de agosto de 1961 en Forlì, Italia) es un ingeniero nuclear, inventor, escritor, emprendedor y profesor de electrónica e informática italiano. Siempre impulsado por la pasión por la innovación y la búsqueda de soluciones útiles para la vida cotidiana, ha dedicado su carrera a proyectos que abarcan desde la tecnología aplicada hasta la seguridad y la memoria digital.

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Educación y Carrera Técnica

Mauro Pompetti se embarcó pronto en una carrera en electrónica y diseño de sistemas avanzados. Con su empresa, DPM Elettronica, ha desarrollado herramientas tecnológicas innovadoras, como DronesBench®, un banco de pruebas para drones único, reconocido por su precisión y fiabilidad. Su trabajo lo ha llevado a colaborar con universidades, centros de investigación y empresas, contribuyendo al desarrollo de tecnologías en los campos de la domótica, las energías renovables, la seguridad electrónica y los sistemas de medición.

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El autor y la visión de LiveForever

En 2025, publicó su primera novela, Live Forever – I Custodi del Tempo (también en inglés como The Keepers of Time y traducida a varios idiomas), una obra que entrelaza ficción, filosofía y tecnología. El libro es a la vez una novela y un manifiesto: explora el deseo humano de no ser olvidado y presenta una plataforma digital, concebida y desarrollada por el autor, capaz de preservar recuerdos, conexiones e historias personales para siempre. A través del proyecto LiveForever.cloud, Pompetti combina su experiencia en ingeniería con su sensibilidad humanística, ofreciendo una herramienta que conecta generaciones y transforma los recuerdos en un legado eterno.

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Misión personal

Toda su obra —técnica, empresarial y literaria— está impulsada por una visión compartida: mejorar la vida humana, hacer de la tecnología una herramienta de crecimiento y, al mismo tiempo, preservar la esencia más profunda de la existencia: la memoria, los vínculos y el amor que nos une.

Con Vivir para siempre – Los guardianes del tiempo, su novela debut, Mauro entrelaza ciencia, emoción y una visión futurista para abordar una pregunta universal: ¿Cómo podemos preservar los vínculos que dan sentido a nuestra existencia?

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El hombre detrás de las palabras

Donde todo empezó

En una Italia que se precipitaba hacia el futuro, Mauro aprendió pronto que la memoria no es solo un recuerdo: es una raíz. Giovanna, la mujer a su lado, le hablaba a menudo de un hermano extraordinario que había fallecido prematuramente, alguien a quien nunca había tenido la oportunidad de conocer. «Era único», decía con la mirada melancólica. «Un genio, una fuerza de la naturaleza». Y de un padre igual de extraordinario, que ya no estaba, pero seguía vivo en cada una de sus historias. Estas palabras no eran meras confidencias: eran un intento desesperado por mantener vivos los hilos de un pasado que corría el riesgo de disolverse. Mauro escuchaba y sentía crecer en su interior una necesidad visceral: dar rostro, voz, una presencia tangible a esas sombras del recuerdo. Quería que las fantasías nacidas de esas historias se transformaran en encuentros reales, en algo compartido y vivo. Con el tiempo, esas vidas que nunca había conocido empezaron a sentirse parte de él. Antes de Giovanna, Michela había hablado de un tío brillante: arquitecto, un hombre siempre inmerso en su trabajo, pero capaz, con solo verla, de dejarlo todo y llevarla a pasear por las calles de Roma. Un hombre que sabía equilibrar el rigor de la mente con la ligereza del cariño. Un amante de la tecnología que, sin embargo, encontraba su equilibrio en el gesto más antiguo y sencillo: «reconectar con la tierra» en el sentido más literal, detenerse en plena naturaleza para aliviarse, lejos de lo concreto y lo convencional. En cambio, solo hubo unas pocas palabras sobre sus abuelos paternos, a quienes nunca había conocido, y sobre su abuelo materno: un hombre presumido y astuto, lleno de imaginación, que siempre encontraba la manera de ganar dinero en tiempos de hambre.

Mauro nunca los conoció, pero a través de esas voces, sintió un deseo insaciable de conocerlos de verdad. Pero ¿cómo sería posible si todos habían desaparecido? Quizás fue precisamente de ahí de donde nació su necesidad más profunda: construir algo que pudiera eternizar las huellas de las personas, incluso de aquellas que nunca tuvieron tiempo de ser conocidas. No bastaba con recordar. Había que preservarlo.

"Incluso antes de saber escribir, ya recordaba." - Mauro

Momentos entre mundos

Desde joven, Mauro Pompetti enfrentó y superó desafíos relacionados con sus miedos, su sed de conocimiento y las grandes preguntas de la existencia. Sus experiencias —hechas de historias de amor, de recuerdos y de legado— a menudo lo llevaron a plantearse una pregunta incómoda: ¿cuánto de nosotros permanece realmente cuando ya no estamos? Se negó a aceptar la idea de que la existencia humana no fuera más que un pasaje fugaz. Se rebeló contra ese destino. Quería cambiar las cosas, marcar la diferencia. Quería dejar huella. Quería ser recordado para siempre.

El título mismo nace de una simple observación: las historias, al compartirse y recordarse, permiten tanto a sus protagonistas como a quienes las cuentan trascender en el tiempo. Ya no es solo un viaje personal: se ha convertido en un mensaje universal sobre el poder de la narración para preservar lo que realmente importa, no solo para uno mismo, sino para todos los que lo desean.

"Escribir es congelar un sentimiento antes de que desaparezca."

Pérdida, legado y cartas

La inesperada pérdida de su madre transformó su relación con la escritura. De pie ante su tumba, viendo cómo las hojas otoñales caían en espiral, comprendió que los recuerdos eran la única vida eterna que podíamos tocar en este mundo.

Este profundo dolor se convirtió en el catalizador de "Vivir para siempre", no como una forma de escapar de la muerte, sino como una celebración de cómo el amor persiste a través del recuerdo. Comenzó a recopilar viejas cartas familiares, grabaciones de voz, diarios de sueños y fotografías, tejiéndolos en un tapiz de recuerdos que con el tiempo se convertiría en la obra de su vida.

Lo que empezó como un acto profundamente personal de preservación se convirtió en una obra de arte que invita a otros a hacer lo mismo. Con el tiempo, se convirtió en algo más que un libro.

"Me di cuenta de que la memoria es la única vida después de la muerte que podemos tocar".

Escribir con la mortalidad en mente

Durante siete años, Mauro se dedicó a crear "Vivir para siempre". Cada mañana comenzaba encendiendo una vela, un ritual para honrar a quienes habían fallecido pero seguían vivos en sus palabras. Cada capítulo fue escrito y reescrito, pulido hasta que brilló con verdad.

El título surgió de una simple observación: las historias, al compartirse y recordarse, permiten tanto a sus protagonistas como a sus narradores trascender el tiempo. Lo que comenzó como un viaje de sanación personal se transformó en un mensaje universal sobre el poder de la narrativa para preservar lo que más importa.

LiveForever fue escrito durante siete años como un ritual del recuerdo: cada palabra es una luz que se mantiene encendida por aquellos que ya no podemos sostener, pero aún recordamos.

"Vivir para siempre no es un libro. Es un mensaje en una botella para los nietos de mis nietos".

Escucha a Mauro: La creación de Live Forever

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¿Por qué escribí este libro?
Donde todo empezó
Escribir con la mortalidad en mente

Todos quieren ser recordados. Pocos saben vivir para serlo.

- Mauro Pompetti
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